I.- EL PACTO MATRIMONIAL: 2.- Características del Pacto Matrimonial

Un pacto se podía realizar entre dos hombres, como es el caso de Abraham y Abimelec cuando hacen pacto de no agresión (Gn. 21:22-31). Es un pacto de común acuerdo. Había pactos entre Dios y hombres, como es el caso de Noé y Dios después del diluvio. Dios hace pacto con Noé y sus descendientes y con todo ser viviente, comprometiéndose a no destruir más la tierra por inundación (Gn. 9:1-17). Es un pacto unilateral, Dios es quien establece el pacto y además da una señal como garantía, el arco iris, El empeña su palabra.

Era importante tener la garantía de con quien se hacia el pacto.

También había los pactos bilaterales como el Dios con Abraham (Gn. 15:7-18 y 17:1-14). Dios se comprometía a cumplir la promesa y Abraham y sus descendientes cumplirían su parte. Era importante tener la garantía acerca de quienes hacían el pacto lo cumplieran, por eso es que Dios se arriesga con Abraham, pues él sabía que era un hombre que guardaría el pacto.

Todo pacto incluía varios aspectos:

1.- Un testimonio o señal.
2.- Dios como testigo.
3.- Sacrificio de victimas.
4.- Sanciones por incumplimiento.
5.- Continuidad (En el matrimonio cristiano)

1.- La señal o testimonio
Era un recordatorio o una evidencia visible del pacto. Además del arco iris, otra señal visible de pacto que se encuentra en Génesis 17 es la circuncisión que Dios demanda de Abram y de sus descendientes. La señal era para identificar quienes estaban en el pacto. En el caso del matrimonio la señal visible es la argolla.

2.- Dios como testigo.
Dios mismo se encargaría de asegurarse de que el pacto se cumpliera, de tal forma que quien no lo hiciera tendría que vérselas con El. Dios era el atalaya, el juez del pacto, El tenía una parte activa en ellos. Cuando se involucraba a Dios en el pacto, se respetaba. Ese fue el caso de Josué y los príncipes de toda la congregación quienes siendo engañados por lo gabaonitas hicieron pacto o alianza con ellos, y al descubrir el engaño mantuvieron su palabra pues habían “jurado por Jehová Dios de Israel” (Jos. 9:1-20).

“Nosotros les hemos jurado por Jehová Dios de Israel; por tanto, ahora no les podemos tocar... les dejaremos vivir para que no venga ira sobre nosotros por causa del juramento que les hemos hecho” Josué 9:19

3.- El sacrificio
El Pacto Matrimonial implica una entrega total por parte de los cónyuges. No se entrega sólo una parte, se entrega todo. Ese sacrificio es poder llegar a decirle a la pareja que “todo lo mío te pertenece a ti, incluido yo mismo”. A eso se refería Pablo cuando dijo que “la mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene potestad sobre su propio cuerpo el marido, sino la mujer” (1 Co. 7:4).

El civil y el Cristiano
Delante de los ojos de Dios, el más importante es el Cristiano de allí que el matrimonio civil difiera del matrimonio cristiano, pues el primero es un simple contrato entre dos personas que se comprometen libremente a aportar el 50% cada uno, de tal suerte que si no se cumple con lo pactado el contrato se puede dar por terminado.

El matrimonio cristiano es diferente pues éste es un PACTO que se hace con el cónyuge y con Dios. Es decir que si se incumple el pacto, no se está fallando solamente a la otra persona, sino también se le está quedando mal a Dios. El también tendrá derecho, como lo hizo con Israel, de pedirnos cuentas si estamos cumpliendo o no con el pacto. Cada cónyuge se compromete a aportar el 100% para el alcanzar el propósito divino.

4.- Sanciones por incumplimiento
El pacto era un compromiso bajo pena de muerte. La sanción por incumplimiento era a muerte, este era el único castigo.

En la antigüedad, los pactos se hacían con una ceremonia. Se mataban animales, partiéndolos a la mitad, desde la cabeza hasta la cola. Este corte dejaba un charco de sangre entre las dos partes. En la ceremonia del pacto, los participantes debían caminar en medio de las partes de los animales, manchando sus vestiduras con la sangre del sacrificio. Luego de pasar, decían: “¡Que así me sea hecho, si no cumplo con mi parte del pacto!”. Los pactos eran compromisos muy serios, no del diente al labio. Era un compromiso de vida o muerte, y para siempre.

Rechazo de Ofrendas por parte de Dios
En Malaquías 2:13-16 cuando El Señor reprende al pueblo de Israel, rechazando las ofrendas que ellos le presentan, por haber sido ellos desleales con sus mujeres, es donde más claramente se ve que Dios considera al matrimonio como un PACTO. Este pasaje tiene el mismo sentido de 1 Pedro 3:7 cuando el apóstol le ordena a los esposos tratar bien a sus esposas para que “sus oraciones no tengan estorbo”.

“Porque Jehová ha atestiguado entre ti y la mujer de tu juventud, contra la cual has sido desleal, siendo ella tu compañera, y la mujer de tu pacto”. Malaquías 2:14

5.- Continuidad
Esto quiere decir que la influencia del pacto matrimonial también se verá en las futuras generaciones. Todo matrimonio deja una huella, un legado para sus hijos y nietos, y demás generaciones. Ese legado puede ser de maldición o de bendición, dependiendo del cumplimiento que se le haya dado al pacto con Dios y con el cónyuge.

El pacto requiere, como lo dice el apóstol Pablo, que
“las casada se sujeten a su marido como al Señor”, es decir que ellas se sujetan a su esposo primeramente porque aman al Señor, y le obedecen, y no por los méritos que tenga su marido. Así mismo

“los maridos aman a sus mujeres, como Cristo amó a la iglesia y se sacrificó por ella”, es decir de una forma incondicional, con un amor que nace de la relación con Dios (Ef. 5:21-33). Todo esto deja ver que el pacto matrimonial se hace con base en el sacrificio de cristo, como un pacto con dios.

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andys romero
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